Aurel y Sofía, una pareja chilena-alemana que se conoció en Austria, armaron en Santa Beatriz 203 un italiano que hace las cosas simples y las hace bien. La carta se divide en brunch y almuerzos con plato del día ($9.500). De las mañanas, el prensado con pan de Metissage, jamón generoso y tomates deshidratados es el que más convence. De los almuerzos, los ñoquis con pesto liviano y pedazos grandes de grana padano son el tipo de plato que te deja satisfecho sin pesado, justo lo que uno necesita antes de volver a trabajar. Los postres sorprenden: la pannacotta tiene el punto exacto de cremosidad y el migliaccio napolitano, un pastel de ricotta y sémola con aromas cítricos, es de esos que cuesta encontrar en Santiago. Otto queda al lado de Caos Comedor y Café Greta, en una esquina de Providencia que con sus terrazas contiguas ya vale la visita por sí sola.