Mirlo funciona en una casona de Eliodoro Yáñez donde el aroma a pan recién horneado te recibe antes que cualquier garzón. Gabriela Medina, nutricionista de profesión y cocinera autodidacta, armó junto a su familia una carta que se mueve con las estaciones y una vitrina de bollería que pocos resisten al salir. Las medialunas son adictivas, las danesas desaparecen temprano y la Tostada Chutney —brioche, ricotta, chutney de pimentón, huevo pochado y aceite picante— lleva años siendo lo más pedido por una razón. Para compartir, la stracciatella con uvas, tomates y focaccia es lo mejor que puedes pedir este verano. La cocina de Mirlo junta muchos ingredientes pero ninguno sobra: cada sabor tiene su lugar, como un ensamble bien afinado. Todo hecho en casa, sin premezclas, con productos de temporada. Un lugar donde se nota que alguien cocinó pensando en ti.