Ese tramo de Irarrázaval tenía dónde comprar pan, pero casi nada de bollería. Lagar abrió hace un año y medio en el local de un edificio y resolvió el asunto para los vecinos de arriba y para quienes pasan por la vereda camino al trabajo y entran temprano por un croissant o un pan de chocolate.
Detrás están Lorena Siebert y Joaquín Carreño, que se conocieron trabajando en Madeleine. La base es el pan: marraqueta de masa madre, dobladitas, ciabatta clásica y de aceituna, hogazas integrales, pita casero y un molde de brioche. En la vitrina dulce conviven el rollo de canela, también sobre masa brioche, y una tarta vasca que le suma queso crema al queso quemado de la receta original. Los chilenitos y empolvados entraron a la carta para un dieciocho de septiembre, funcionaron y se quedaron fijos. Al mediodía las preferidas son las flautas, mini baguettes rellenas que resuelven el almuerzo sin necesidad de sentarse a la mesa.