En una casona de dos pisos con vista al mar y amplio jardín perfecto para ir con familia y mascotas, encontramos el proyecto de Rodrigo Luco (ex La Vinoteca) y el chef Álvaro Grossi (ex Jofré y Liguria). La mayoría de los platos van a la cacerola, cocina casera antigua con guiños mediterráneos y chilenos. Hay Choritos Escabechados, Risotto de Azafrán, Callitos a la Madrileña, Ossobuco a la Malta con puré picante y Carrilleras estofadas con puré de poroto paillar. La carta busca salirse del pescado típico playero y apuesta por productos locales de temporada. Vinos bien curados, cervezas locales y coctelería clásica completan la oferta. El jardín más lindo del balneario.