Antes de instalarse en Finca Vigía, Hemingway pasó buena parte de los años treinta viviendo en la habitación 511 del Hotel Ambos Mundos, en La Habana Vieja. Ahí escribió los primeros capítulos de Por quién doblan las campanas y bajaba al Floridita a tomar daiquiris. Esa pieza es la que inspira al 511 The Hemingway Room bar que lleva cuatro años en la esquina de Francisco Bilbao con Pedro de Valdivia, donde antes estuvo la histórica fuente de soda Hemingway. A la entrada, un carro dorado cargado de valijas de cuero rayado. Adentro, paredes verdes, madera oscura, lámparas globo, mosaico calipso y blanco en el piso, retratos del escritor mirando de frente desde los muros. El ventanal grande deja ver Bilbao y a la calle moverse. La impecable nueva carta de coctelería de autor está a cargo del jefe de barra Iñaki Canahuate, y la programación de música en vivo -jazz, blues, música cubana, afro, roots- cambia cada semana. Bar para quedarse un trago más.