En Abate Molina, cerca del metro ULA, encontramos One Noodle, un proyecto familiar donde la técnica ancestral de Lanzhou cobra vida. Fiona, su madre Wang Yan y su tía María traen los auténticos lamian chinos a Santiago: fideos estirados a mano en vivo, frente a tus ojos, con una destreza que solo dan años de práctica. La carta es breve y certera: todos los platos salen $7.000. Destaca la versión con costilla de cerdo, donde los fideos tipo udon nadan en un caldo suave con notas a canela, o los cortados a cuchillo con carne molida y salsa picante estilo Sichuan.
