Una una preciosa y acertada continuación de lo que las nuevas generaciones a cargo del Hotel Bidasoa están haciendo desde la transformación eco y sustentable. De Casa Sanz podemos afirmar: la puesta en escena es asombrosa, una pincelada moderno chic con tanta delicadeza como sensibilidad para cuidar lo que era ese pedazo de jardín íntimo lo que fuere el primer hotel. Pero además –y destacando- el giro de la carta, una evolución –o revolución- de su oferta donde lo vegetal es la plataforma que marca otro nivel en el aspecto: desde caldos de o risottos de hongos intensos a una serie de rolls que mezclan frutas, tofu, pepinos y salsas de frutos secos. Por cierto, acompaña la carta de vinos y cócteles, con y sin alcohol, que van por lo natural. Pruebe el fantástico Bloody Mary, con hielo enorme de jugo de tomate. Bello, rico y consciente. Ojo que siempre hay actividades que incluyen hasta pista de baile.