Muebles vintage, paredes tapizadas con planchas de zinc, decenas plantas y una escalera caracol de fierro que conecta con el segundo piso: pocos lugares en Santiago tienen una atmósfera tan cuidada y ecléctica como la de este ondero bar. A pasos del Metro Inés de Suárez, el local es perfecto para ir con amigos, pues ofrecen cervezas y sangrías a buenos precios, más una carta simple y sabrosa de comida pensada para compartir. Váyase a la segura con los sánguches y los adictivos Pimientos de piquillo rellenos de plateada y queso azul.